Adán Mahdi, de 28 años, cada día, visita hogares de sobrevivientes del Holocausto y les trae comida, medicamentos y escucha sus historias. El joven es un refugiado de Darfur y se familiarizó con los sobrevivientes del Holocausto cuando comenzó a trabajar en una tienda de delicatessen en Kfar Shmaryahu. «Como parte de mi trabajo, me gustaba hacer las entregas, y es entonces cuando me enteré de que el propietario, Shlomo Roded, enviaba periódicamente alimentos a los sobrevivientes», contó Mahdi.