El presidente sirio, Bashar Assad, prometió el martes responder con “mano de hierro” a las amenazas contra su régimen y se negó a dimitir, insistiendo que goza del respaldo popular pese a un cruento levantamiento callejero iniciado hace 10 meses. En su primer discurso desde junio, Assad repitió que una conspiración extranjera y elementos terroristas han causado la agitación callejera, no los verdaderos reformistas.