El 14 de enero de 2011, el inamovible Zine El Abidine Ben Alí, primer déspota árabe derrocado por su pueblo, huía de Túnez al cabo de 23 años de poder absoluto. Un año después ya nadie se acuerda de él en un país confrontado a la urgencia social y a desafíos democráticos mayores. Si bien a numerosos tunecinos les gustaría verlo a él y los miembros de su clan juzgados en el país, actualmente nadie habla de Ben Alí refugiado en Arabia Saudí junto a su esposa Leila.