De entre todos los altos funcionarios que estaban asesorando a Barack Obama respecto a si llevar adelante o no el ataque a la casa donde supuestamente estaba Osama bin Laden, el ahora secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, fue el único de todos ellos que no tenía duda y desde que se tomó conocimiento de la situación estuvo a favor de llevar a cabo la operación, aunque hubiera preocupación respecto a la presencia del terrorista en el lugar que iba a ser atacado. Desde entonces, la imagen del veterano funcionario, quien trabajó en el gobierno de Bill Clinton, ha crecido y es hoy uno de los integrantes esenciales de la administración Obama.