La calma volvió a la franja de Gaza y al territorio israelí que la rodea tras el acuerdo de tregua alcanzado con mediación egipcia, que puso fin a casi cinco días de violencia en los que murieron 18 milicianos y cinco civiles palestinos. «El horror y el miedo que hemos vivido es suficiente. Oímos las explosiones y los aviones y no tenemos refugios para escondernos cuando hay bombardeos. Mi vida es un caos, voy a trabajar y no dejo de llamar a mi mujer para saber si ella y los niños están bien. No los dejo salir de casa después del colegio», dijo a la agencia EFE Salman Abu Tahoon, taxista de 35 años, de Gaza capital.