Siria sufrió ayer el tercer atentado en dos días, en la víspera de que Kofi Annan, emisario de la ONU y de la Liga Árabe, envíe expertos al país para negociar una misión de observación destinada a poner fin a un año de derramamiento de sangre. El atentado fue cometido en Alepo, una ciudad norteña contagiada recientemente por la revuelta contra el régimen del presidente Bashar Asad. En la víspera un doble atentado dejó 27 muertos y 140 heridos. «El atentado con coche bomba fue perpetrado en el barrio de Suleimaniya, en Alepo, cerca de la sede de la seguridad política, y causó tres muertos y 25 heridos», informó el opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), radicado en Gran Bretaña.