Benedicto XVI imploró al régimen de Siria que ceda a las demandas internacionales y ponga fin al derramamiento de sangre, y expresó su deseo que los cristianos que sufren persecución a causa de su fe sean confortados por el gozo pascual. El pasaje más fuerte de su mensaje Urbi et Orbi (a la Ciudad y el Mundo) de ayer, pronunciado tradicionalmente después de la Misa Pascual, fue un llamado a la paz para las naciones de África y Medio Oriente en general.