Corría el año 2006 y el septuagenario premio Nobel de Literatura alemán Günter Grass sentía que debía salir del armario y confesar públicamente algo incómodo de su pasado. Lo volcó en su autobiografía Pelando la cebolla en la cual admitió haber sido un joven miembro de las Waffen-SS: “Hace décadas que me negaba a reconocer esa palabra y la doble S. Lo que en los estúpidos años de mi juventud había aceptado con orgullo se transformó después de la guerra en una creciente vergüenza que quería silenciar… Hay que vivir con eso los años que quedan”.