Las Naciones Unidas y el gobierno sirio de Bashar Asad firmaron un acuerdo ayer que llevaría al despliegue de «cascos azules» en el país. Unos 300 hombres llegarían a Damasco con el objetivo de consolidar el «cese de la violencia». En tanto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, pidió ayer al Consejo de Seguridad de la ONU que imponga un embargo mundial de armas y otras duras sanciones contra Siria si el país no cumple con una tregua acordada.