La frágil independencia de Sudán del Sur, de la que se cumple casi un año de su vecino Sudán (norte), depende lamentablemente de las riquezas que da el petróleo. Otra vez se repite la misma película en un país pobre de la olvidada África negra que intenta caminar solo e independiente y que topa con la violencia por controlar los recursos naturales, en este caso los suculentos réditos que ofrece la extracción de petróleo de sus entrañas. Los dirigentes de ambos países se están enfrentando no sólo dialécticamente en las últimas semanas sino desplazando tropas de sendos países y han posicionado soldados que pasan largas horas bajo el Sol protegiendo campos petrolíferos en los puestos fronterizos en la región de Heglig. Los rebeldes aseguran que han matado a 79 soldados sudaneses en el sur, muy cerca de los campos petrolíferos.