Siempre fue una señal intermitente, aunque tal vez no vuelva a mostrar su luz roja hasta noviembre. Es difícil descartar que, después de la elección en EE.UU., haya un ataque aéreo israelí sobre Natanz, Arak, Izfahán y demás puntos de Irán donde el régimen de los ayatolás desarrollaría la faz militar de su plan nuclear. La única concesión de Netanyahu a Obama sería esperar hasta después de los comicios presidenciales. Dice que, para Israel, impedir que Irán tenga bombas atómicas es existencial. Según el premier, de tener ojivas atómicas, el tándem Jamenei-Ahmadinejad las lanzaría sobre urbes judías.