Cuando se entra al casco viejo de Toledo por el puente de San Martín se deja detrás una hilera de autocares aparcados, los que han acercado a los turistas del día. Desde Madrid llegan a veces en multitudes; por eso es conveniente, si se quiere disfrutar de un paseo tranquilo, visitar Toledo entre semana o aguardar a la caída de la tarde, cuando la mayoría de los visitantes vuelve a sus hoteles o residencias de la capital.