Berlín acoge por primera vez una exposición que busca recuperar la memoria de cientos de niños judíos que trataron de escapar del terror nazi escondidos en la mismísima capital del III Reich.
La muestra, instalada en la sede de la cámara regional de la ciudad-estado de Berlín, es una detallista aunque humilde recolección de vidas a pinceladas, volcada en la microhistoria de aquellos menores que se vieron perseguidos por el nacionalsocialismo, de los pocos que sobrevivieron para contarlo y de los muchos que fueron asesinados.