La credibilidad de la causa palestina va a pagar cara la radicalización de la violencia que supone esta nueva yihad lanzada contra Israel. Son crímenes orquestados, que no se explican aludiendo a ‘lobos solitarios’ o la ‘juventud fuera de control’.
La credibilidad de la causa palestina va a pagar cara la radicalización de la violencia que supone esta nueva yihad lanzada contra Israel. Son crímenes orquestados, que no se explican aludiendo a ‘lobos solitarios’ o la ‘juventud fuera de control’.
Aprobada por el líder nazi y el Gran Muftí en 1941, la Legión Árabe Libre formó parte del ejército alemán y, junto con pequeños grupos de paracaidistas de la misma procedencia, combatió en contra del imperialismo francés e inglés.
Binyamin Netanyahu está equivocado: no fueron los palestinos quienes enseñaron la matanza sistemática de judíos a los nazis. El Holocausto, como cualquier historiador serio sabe, no se refiere apenas al período pos-1942, cuando en la Conferencia de Wansee se decidió «la soluçión final para la cuestión judía» (es importante decir «cuestión judía» porque siempre hay eruditos para quienes el Holocausto no fue específicamente pensado para los judíos).
El 28 de octubre de 1965 la Iglesia católica publicó la «Declaración Nostra Aetate» y eximió por primera vez a los judíos de «Deicidio» (muerte de Jesús), en el marco del Concilio Vaticano II. Esta serie de documentos fue aprobada por 2.221 votos contra 88. Se considera que estableció bases nuevas en las relaciones de los católicos con los judíos, los musulmanes, los budistas, los hindúes y demás creyentes de otras religiones no cristianas.