Los medios de difusión del mundo nos sorprenden asiduamente al mostrarnos lo malos que son los soldados israelíes, esos hijos nuestros recién salidos de casa que con apenas más de 18 años tienen la obligación de hacer guardias en lugares como Jerusalén y sus alrededores sin estar debidamente preparados para afrontar las trampas mediáticas organizadas por los palestinos.