Los musulmanes del mundo entero celebran el mes sagrado del Ramadán. En el propio mundo árabe, hay lamentablemente quienes no pueden hacerlo con normalidad, debido a las guerras y violencia que envuelven a sus países. Podrán ayunar, orar a Alá, pero no pueden sentir lo festivo de las fiestas. Las visitas a familiares y amigos, los paseos y actividades propias de días libres, tan característicos de estas fechas, no se pueden hacer como lo más natural, debido al riesgo a la vida misma con cada movimiento.