En un libro de viajes publicado en 1870, Mark Twain describía el paisaje de Israel como «un lugar desolado… una extensión silenciosa y triste». Pero si hoy en día el escritor estadounidense viajara de nuevo al país, al llegar al aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv, enseguida se encontraría con un panorama bien distinto. En uno de los pasillos principales, una colección de 60 pósters conmemoran los últimos avances científicos y tecnológicos incubados en el país. Entre ellos está el primer microprocesador para ordenadores, el primer «pen-drive» o una nueva terapia para luchar contra el cáncer de próstata basada en la luz infrarroja.