Holanda, que perdió alrededor del 80% de sus 140.000 judíos, cuenta entre sus seis puntos de encuentro con dos campos de concentración y la casa de Ana Frank, autora del famoso Diario. “Todos se centran en el relato de lo ocurrido, pero faltaba la historia completa de la comunidad judía holandesa, por dolorosa que sea”, según Emile Schrijver, director del nuevo Museo Nacional de Holocausto, que espera cubrir dicha laguna. Recién abierto en Ámsterdam, su ubicación es la mejor tarjeta de presentación: enfrente del antiguo teatro utilizado por los invasores como cuartel general para las deportaciones y junto a una guardería que consiguió salvar a 600 niños judíos de la muerte.