Antes de que Sudán y Sudán del Sur se separaran en 2011 tras un plebiscito, ambos territorios formaban un solo país gobernado durante más de 30 años por el dictador Omar al-Bashir. El tirano promovió el exterminio de musulmanes no árabes en la provincia de Darfur entre 2003 y 2005, crimen por el cual la Corte Penal Internacional lo acusó de genocidio —300 mil víctimas—. Sus milicias de islamistas radicales, los Janjaweed, actuaron como brazo paramilitar para encubrir la responsabilidad del Ejército y simular que él no controlaba a los verdugos.