La violencia antisemita se ha disparado en los últimos años en Alemania en todos los sectores sociales, y ha hecho saltar las alarmas en un país marcado por el Holocausto, en permanente actitud de recuerdo y arrepentimiento. La irrupción de la populista Alternativa para Alemania (AfD) con la reciente crisis de los refugiados -y la suerte de legitimidad que dan algunos de sus dirigentes al racismo y la xenofobia- se ha recibido en ciertos sectores de la sociedad como un cheque en blanco.