“Cuando nos miramos en un espejo nos devuelve una imagen que es exclusivamente nuestra, pero intuimos que es insuficiente para saber realmente quiénes somos como especie social, que necesita definirse en lo colectivo”, arrancaba el jueves en Jerusalén Fernando Aramburu (San Sebastián, 60 años) una conversación mano a mano con el novelista hebreo David Grossman (Jerusalén, 65 años) que derivó hacia la identidad y la patria en el marco de dos conflictos de los que ambos dan testimonio en su obra. Uno, entre israelíes y palestinos, aún sigue en llamas, mientras del otro apenas quedan las últimas brasas en el País Vasco.