Se llamaba Eva Mozes Kor, y con su hermana gemela, Miriam, había nacido, hacía 85 años, en una aldea llamada Port, en Rumanía. Pertenecía a la única familia judía del pueblo, y en 1944 fue trasladada al gueto de Simleu Silvaniei, para después ser deportada a Auschwitz. Sus padres y dos hermanas de 12 y 14 años fueron llevadas directamente a las cámaras de gas (“en 40 minutos los vi desaparecer”), pero Eva y Miriam fueron escogidas por Mengele para someterlas a sus terroríficos experimentos. Hace unos días, el corazón de esta mujer extraordinaria se apagó en Cracovia, cuando estaba en un viaje de memoria a Auschwitz. Eva Mozes moría al lado del campo donde había sufrido el horror más inimaginable, y donde había vencido a la muerte.
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