Hamas y Fatah están despojando a la infancia palestina de oportunidades de un porvenir promisorio al adiestrarlos en una cultura de muerte y promoviendo el surgimiento de futuros terroristas.
Hamas y Fatah están despojando a la infancia palestina de oportunidades de un porvenir promisorio al adiestrarlos en una cultura de muerte y promoviendo el surgimiento de futuros terroristas.
Pero es tristemente cierto. Nuestra capacidad de asombro se ve superada cada año. Una y otra vez desde hace una cantidad de años, se generan condenas absurdas –completamente absurdas- en contra de Israel. Votadas por inmensas mayorías, acostumbradas a un ritual típicamente antisemita: singularizar al Estado judío y condenarlo –castigarlo- en base a mentiras –el racismo en general ha estado históricamente basado en mentiras-. Por supuesto, Uruguay, una vez más, se ha subido al carro de esa mayoría. Esta vez fue en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Sólo Estados Unidos y Canadá votaron en contra.
«Es peligroso ser judío en Indonesia. Como judíos, ocultamos nuestra identidad. Es peligroso admitir que somos judíos, porque es ilegal. Es un Estado musulmán. No podemos casarnos, es difícil”. Los judíos de Indonesia son descendientes de judíos que emigraron de Perú hace unos 400 años, luego de que misionarios católicos los forzaran a convertirse. Esos mismos judíos llegaron a Perú tras la expulsión de España y Portugal, pero también se los forzó a convertirse, y huyeron.
“Una pareja me cuenta que soy el primero en entrar esa mañana y que estoy en el Museo de Otto Weidt (1883-1947), un fabricante de escobas y cepillos invidente y antinazi que, durante el Tercer Reich, fundó un taller en el que daba trabajo a judíos sordos y ciegos. Su ayuda, su perspicacia y su generosidad salvaron a muchos de sus empleados, a los que ocultó de la Gestapo o permitió huir. Su carisma y su aura de embaucador le permitían apañárselas para falsificar documentos y para seducir a los esbirros de Hitler con regalos (en aquella época un cepillo con pelos de caballo era un lujo) sin otra intención que salvar a muchos de la cámara de gas.”