Julio César Maglione se hospedaba junto a la delegación de Uruguay en el mismo piso en que se alojó al equipo israelí. Su recuerdo a 47 años de la masacre que enlutó al olimpismo. Años después sería presidente del Comité Olímpico Uruguayo y de la Federación Internacional de Natación. «Jamás hubiera imaginado que el espíritu olímpico pudiera resquebrajarse de esa manera tan cruel».