Las renovadas revueltas en Egipto forzaron esta semana a la junta militar que gobierna el país desde la caída de Hosni Mubarak a formar un gobierno de «salvación nacional» y a fijar las elecciones presidenciales para antes de julio de 2012. La presión popular obligó a la administración militar a aceptar la renuncia del primer ministro Esam Sharaf y acceder a marcharse antes de tiempo. Los gobernantes de transición pretendían quedarse hasta 2013 por lo menos. La junta militar, a través del mariscal Hussein Tantaui, acordó mantener, no obstante, la fecha de las legislativas que comienzan el lunes.