Furia egipcia aprieta al gobierno y obliga a que los militares cedan

23/Nov/2011

El Observador

Furia egipcia aprieta al gobierno y obliga a que los militares cedan

23-11-2011 Revueltas. La junta prometió dejar el poder antes de julio de 2012; las marchas no se detienen en El Cairo
Las renovadas revueltas en Egipto forzaron esta semana a la junta militar que gobierna el país desde la caída de Hosni Mubarak a formar un gobierno de «salvación nacional» y a fijar las elecciones presidenciales para antes de julio de 2012. La presión popular obligó a la administración militar a aceptar la renuncia del primer ministro Esam Sharaf y acceder a marcharse antes de tiempo. Los gobernantes de transición pretendían quedarse hasta 2013 por lo menos.
La junta militar, a través del mariscal Hussein Tantaui, acordó mantener, no obstante, la fecha de las legislativas que comienzan el lunes.
En un discurso televisado, Tantaui también habló de un «referéndum» para que los egipcios decidan si los militares deben abandonar «inmediatamente» el poder. No brindó más detalles al respecto.
Mientras tanto, la plaza Tahrir de El Cairo rugía con un «fuera, fuera», ya que el pueblo no le cree a un gobierno que mantuvo la línea represiva de Mubarak.
De hecho, varios de los dirigentes uniformados -entre ellos el mariscal- supieron seguir las órdenes del gobernante depuesto.
Las palabras del actual hombre fuerte de Egipto llegaron tras cuatro días de intensos choques y manifestaciones en todo el país, el desafío más ininterrumpido hasta la fecha al gobierno militar. Egipto se encuentra sumido en una crisis que podría obstaculizar la transición democrática.
En su alocución, Tantaui reafirmó que las jeraquías castrenses no pretenden ser una «alternativa a la legalidad que desea el pueblo».
Los manifestantes, que prometieron seguir marchando por la emblemática plaza, reclaman un gobierno civil, el mismo por el que iniciaron la revolución a fines de enero y derrumbaron en febrero el reinado de Mubarak tras tres décadas de predominio.
Nueve meses después, ven cómo la junta militar controla a los egipcios y procura influir en la futura Constitución que deberá surgir de las elecciones legislativas que se inician el lunes y terminan en enero.
No se van
Para el joven Ahmed Gharib, que escuchó las palabras del mariscal en la plaza epicentro de la revolución, el discurso llega tarde: «Si Tantaui lo hubiera pronunciado hace tres días, la situación sería diferente», subrayó.
«Desde hace tres días solo hemos pedido que se anuncie una fecha para las elecciones presidenciales, pero ahora pedimos la marcha del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas porque es responsable de la muerte de los manifestantes», dijo Gharib, en alusión a la treintena de fallecidos en los últimos días en choques con la Policía.
Las promesas les suenan a Mubarak, hombre que prometía pero nunca cumplía.
«¡No nos vamos nosotros, se va él!», insistían los manifestantes aglomerados en la plaza Tahrir en alusión a Tantaui. «¡El pueblo quiere derrocar al mariscal de campo», gritaban en escenas que recuerdan la sublevación que terminó c on Mubarak en febrero.
Pese al trasiego de heridos y ambulancias, y el ambiente cargado debido a los gases lacrimógenos lanzados por la Policía, las reivindicaciones lograron hacerse escuchar con fuerza por encima del bullicio.
A las banderas egipcias y las consignas contra los militarres se unieron las críticas a los partidos políticos, que para muchos son cómplices de la actual coyuntura.
El gobierno está tratando de negociar con los manifestantes para que liberen los alrededores del Ministerio del Interior y cesen la violencia, pero estos consideran que con su lucha defienden la emblemática plaza Tahrir.
De hecho, los choques con la Policía continuaron bien entrada la noche pese a las promesas de la junta militar. En Egipto hay quienes avisan que la revolución verdadera recién está comenzando. (El Observador y agencias)