El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, dijo ayer que «el sueño de un Irak independiente y soberano es ya una realidad», en la ceremonia en Bagdad que simboliza la retirada de las tropas estadounidenses del país árabe. Panetta, tras nueve años de campaña, 4.500 estadounidenses muertos, 32 heridos y un gasto de más de US$ 800.000 millones, dio así por concluida oficialmente la guerra de Irak que, según aseguró, mereció la pena en sangre y dinero por haber encaminado el país hacia la democracia.