Mientras el régimen de Asad en Siria lucha por sobrevivir, vale la pena recordar que aún posee muchos recursos. Tal vez el más importante de ellos es el hecho de que sus aliados regionales no lo han abandonado. Como ha quedado claro en los últimos días, tanto el régimen iraní como su cliente libanés, Hezbollah, están firmes junto a su colega Ba’ath de Siria, en problemas. Pero la lista de amigos del presidente Bashar Asad no termina con ellos. El gobierno de Nouri al-Maliki, en Irak, es la tercera incorporación regional a la lista de influyentes actores que aún respalda a Asad.