Hoy se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial y es una buena oportunidad para analizar hasta qué punto el Uruguay es racista. Un país que se precia de ser tolerante e inclusivo pero que la mayoría de las veces no pasa de un discurso vacío. En Uruguay se analiza cómo se puede empezar a propiciar que las empresas públicas y privadas incluyan una cuota de personas afrodescendientes en un lugar de trabajo. “Se está hablando a nivel de gobierno, está claro que nada se puede obligar pero se está analizando cómo se puede hacer”, dijo Julio Kronberg, coordinador de la Unidad de Diversidad Cultural de la IMM a LA REPÚBLICA.