El “general” Abbas del Ejército Libre de Siria golpeó la puerta a las siete de la mañana: la frontera turca era el objetivo del apuro. En el cementerio de Atmah, la localidad siria donde habíamos pasado la noche, nos esperaba una familia de desplazados sirios que querían también salir del país en guerra civil. Su apuro era mayor: uno de los suyos estaba herido de bala y su vida como la de todos dependían de llegar a Turquía.