Desde la primera mitad del siglo XX en adelante, la visión general a propósito de una solución al conflicto palestino-israelí se ha basado en la premisa de dos estados para dos pueblos. En 1937, la Comisión Peel de Gran Bretaña elevó la idea, la cual fue replanteada -en un formato diferente- en 1947 por las Naciones Unidas en la resolución 181, conocida como “Partición de Palestina”. El rechazo árabe enterró ambas propuestas pero la aspiración de dos estados para dos pueblos como modelo de la diplomacia subsistió. Desde la segunda mitad del siglo pasado, se agregó a ella la idea del intercambio de tierras (capturadas por los israelíes en una guerra preventiva) a cambio de paz (a entregar por la parte árabe). En 1967 ella se cristalizó en la resolución 242 del Consejo de Seguridad. Aunque las naciones árabes la repudiaron entonces, esta noción sirvió de base para todos los futuros acuerdos entre Israel y sus vecinos: con Egipto en 1979, con la OLP en 1993 y con Jordania en 1994.