El futuro de Europa está en juego esta semana en la plaza Tahrir de El Cairo, igual que lo estaba en la plaza de San Wenceslao de Praga en 1989. En esta ocasión, por motivos de geografía y demografía. El arco en el que está produciéndose la crisis árabe, desde Marruecos hasta Jordania, es el vecino de al lado de Europa. Y decenios de migraciones hacen que los jóvenes árabes que gritan airados en las calles de El Cairo, Túnez y Amman tengan primos en Madrid, París y Londres. (En la imagen, el Muro de Berlín)