Haití es tristemente conocido por ser el país más pobre de Latinoamérica y por haber sufrido un devastador terremoto en enero de 2010 que costó la vida de más de 300.000 personas. Los haitianos saben poco de los judíos y a su vez los judíos saben poco de los haitianos. Por este motivo en Nueva York decidieron terminar con la ignorancia y ambas comunidades se reunieron con el objetivo de conocerse, de encontrar similitudes y diferencias, y de aprender los unos de los otros.