De jeans y remera verde de manga corta, sentada a lo indio en una cama del Radisson, la soprano argentina Gabriela Pochinki cierra sus ojos castaños y arremete con… una cumbia. «Agüita, sobre tu cuerpo, al bailar, como te quiero, ¡como te quieeeeero!». El sobreagudo es sobrecogedor, como el mi bemol de un aria. Un aria al servicio de la música tropical.