Las crisis en Libia abre muchos ángulos de análisis: el principio de no intervención, la defensa de los derechos humanos, las formas de salida de una dictadura, la intocabilidad de las inversiones de particulares o estados, la tardanza de la comunidad internacional (¡cuatro décadas!) para descubrir que un gobernante amenaza la paz mundial o a algún vecino en particular, la rápida obsolescencia de elogiosas declaraciones del Fondo Monetario Internacional o de honores de gobernantes de potencias occidentales.