23 años de la muerte de Wilson
Este año, no vayamos a buscarlo en su tumba sino en el rostro de su gente. No lo recordemos muerto sino en los sueños de los suyos, o sea los que no quieren olvidarlo. No nos peleemos para ver quién tiene más derecho a homenajearlo. No lo etiquetemos. Dejemos que la gente saque a luz sus recuerdos y afectos sin mandonearla. Que la gente misma diga de qué modo quiere recordarlo y hacia dónde quiere que su memoria le acompañe en la construcción de un Uruguay mejor.