La guerra contra Libia, lanzada por la OTAN con el aval de la ONU y el beneplácito de la Liga Árabe, ofrece varias lecciones sobre el futuro del uso de la fuerza , sobre los ataques preventivos, la seguridad ciudadana, la acción punitiva y el principio de no intervención. También ilustra sobre la injerencia humanitaria, la ética internacional, la credibilidad de Occidente y sobre la forma como se otorga el Premio Nobel de Paz, además de que habla de la geopolítica de los recursos estratégicos, del valor de la diplomacia, de la legitimidad de las instituciones regionales y mundiales y de las guerras civiles pos-11 de septiembre, entre otros temas.