El asedio financiero contra el movimiento chií libanés crea ondas de choque secundarias mucho más allá de Estados Unidos. Riad Salameh, el presidente del Banque du Liban, es probablemente la persona más valiente en Líbano. Su religión es maronita, pero en su determinación de repeler a Hezbolá, ha demostrado un deseo de muerte más propio de un atacante suicida chií. Los banqueros estadounidenses y europeos que se han reunido con él en su capacidad como el presidente del banco central de Líbano admiten que de haber estado en su lugar, no habrían dormido de noche.