Cada vez que partía rumbo a una misión escuchaba esa música, a tope en los auriculares, durante las interminables horas de vuelo que lo separaban de su objetivo. El sonido corrosivo de Metallica lo ayudaba tanto a concentrarse en la delicada tarea que tenía por delante como a descargar adrenalina, ejercicios del espíritu imprescindibles para el danés Morten Storm, triple agente de inteligencia (de su país, de la CIA y del MI5 británico) infiltrado en los más altos niveles de la organización liderada por Osama Ben Laden. Cómo un adolescente de clase media baja en un suburbio danés termina convertido al ala más radicalizada del islamismo y luego reclutado por la elite del espionaje internacional, es algo que cuenta el propio Storm en Mi vida en Al Qaeda…
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