La historia de las intensas y complejas relaciones que mantuvieron el Gran Mufti de Jerusalén Amin al Husseini, jefe espiritual de los musulmanes palestinos y el lider nazi Adolf Hitler entre 1934 y 1935 representa uno de los hechos de trasfondo político religioso más interesante y menos conocido de aquellos tiempos. Los motivos que impulsaron a la más alta y venerada personalidad religiosa del Medio Oriente a unir sus propios destinos a los del dictador alemán y en general a las fuerzas del Eje, suscitan aun una indudable curiosidad, abriendo las puertas a un debate que, en el actual contexto político internacional caracterizado por el recrudecimiento del extremismo islámico antisionista y antioccidental, asume un valor aun mayor.