Casi un centenar de agresiones sexuales se produjeron en la plaza Tahrir de El Cairo y sus alrededores en un par de días y al margen de las protestas contra el presidente Mohamed Mursi, informó Human Rights Watch (HRW).
Casi un centenar de agresiones sexuales se produjeron en la plaza Tahrir de El Cairo y sus alrededores en un par de días y al margen de las protestas contra el presidente Mohamed Mursi, informó Human Rights Watch (HRW).
Una imagen de la conferencia en Arabia Saudita sobre el tema de «la mujer en la sociedad» – sin una sola mujer presente – ha sido viral. La imagen cuenta con filas y filas de hombres con los tradicionales pañuelos y túnicas blancas. Un único occidental con una camisa de franela es la única persona rompiendo el mar por otro uniforme de lo que parecen ser los hombres árabes.
Los regímenes de Egipto y Turquía se parecen cada vez más, un hecho totalmente lógico ya que ambos tienen la misma matriz ideológica: los Hermanos Musulmanes. La adhesión ideológica del partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) turco a la ideología del partido de gobierno egipcio no es tan conocida, pero no escapa a los observadores bien informados. Y como conviene recordar, el fundador de los Hermanos Musulmanes, Hassan el Banna, fue un entusiasta admirador de Hitler y el nazismo.
El martes 10 visité una panadería en el barrio pobre de Imbaba, en El Cairo, donde vi un jaleo de hombres, mujeres y niños que se empujaban para conseguir pan. Hay que llegar temprano, pues el panadero solo hace poco pan de pita subsidiado; el resto de la harina subsidiada por el gobierno lo vende en el mercado negro a panaderos privados que cobran cinco veces el precio oficial. No le queda alternativa, asegura, pues sus costos en combustible se fueron a las nubes. Es posible ver las bolsas de harina subsidiada cargadas en hombros para sacarlas por la puerta lateral. «Es el trabajo más difícil en Egipto», me dijo el panadero. Todo el mundo está enojado con él, especialmente quienes llegan temprano e igual se van sin su pan.