Dicen vivir en una vida miserable, a pesar de que no son bienes materiales lo que les falta, como hijas que son de uno de los hombres más ricos del mundo, el rey Abdalá de Arabia Saudí. Aunque tienen acceso a Internet y a las redes sociales, aseguran que ellas dos y dos de sus hermanas llevan 13 años encerradas en dos villas dentro de los muros del palacio real de Yeda. A pesar de que salen a veces de compras, lo tienen que hacer con permiso previo de algunos de sus familiares varones y van siempre acompañadas de tal aparato de seguridad que muy pronto se les van las ganas de volver a salir.