Lo primero que amerita decir ahora, es «Bienvenidos». Son ustedes afortunados. Aún antes de saber cómo se sentirán en lo personal en Uruguay, cómo cada uno se arreglará en su trabajo y en la vivienda que los aloje-primero en los Hermanos Maristas y luego seguramente en algo menos «institucional»- ya podemos asegurar que son muy afortunados.