Claves para entender la ley islámica de la sharia

06/Oct/2014

Infobae, Lucas Goyret

Claves para entender la ley islámica de la sharia

En los últimos meses el
grupo terrorista Estado Islámico se ha convertido en la mayor amenaza tanto
para Medio Oriente como para las potencias occidentales. Este grupo yihadista
tiene como objetivo principal crear su propio califato y, en cada lugar que
toma el control, imponer la sharia en su expresión más extrema.
Pero para entender más en
profundidad este tipo de acciones, no solo hay que detenerse en las
decapitaciones y en las matanzas masivas, sino también entender en qué
consiste, por ejemplo, la sharia en el mundo islámico.
La sharia es la ley
islámica, y proviene de cuatro fuentes: el Corán («recitación»), el
Hadiz («narración»), el Ijma («consenso») y el Ijtihad
(«esfuerzo»). Su significado es: «Camino a la paz».
Creencia e implementación
de la sharia
Dentro del mundo
musulmán, la gran mayoría cree en la sharia como la palabra revelada de Dios, y
no como un cuerpo legal desarrollado por los hombres, basado en la revelación
divina. Por eso, es que la mayor proporción de los fieles de esa creencia
sostienen que la ley islámica tiene una sola interpretación, mientras que una
menor porción de los musulmanes consideran que pueden existir múltiples formas
de entenderla.
También están aquellos
que apoyan la idea de la sharia como la ley de la tierra. Como el caso, por
ejemplo, del Estado Islámico, que busca imponer sus ideas y creencias no sólo
en Irak y Siria, sino también en el norte de África y parte de Europa. Sin
embargo, éstos no representan a la mayoría.
Según datos revelados por
Pew Research, la mayor parte del mundo musulmán no cree que debe aplicarse la
sharia a los no musulmanes. Medio Oriente y el norte de África son las regiones
que albergan la mayor cantidad de casos. En Egipto (74%) están los más
propensos a decir que debe aplicarse a los musulmanes y no musulmanes por
igual, mientras que el 58% en Jordania sostienen esta opinión.
Por su parte, también
existen diferentes posiciones sobre cómo se debe llevar la sharia a la práctica.
Hay quienes tienen una postura más flexible, mientras que también están los que
apoyan castigos severos, como cortar las manos a los ladrones o apedrear a las
personas que cometen adulterio. Otros, en tanto, promueven la ejecución de
apóstatas.
La sharia en la familia
La ley islámica tiene un
peso fundamental en la vida doméstica familiar. Sobre todo en aquellos que son
partidarios de hacer de ella, la ley de la tierra. En estos casos, los jueces
religiosos tienen completa postestad para decidir con respecto a las disputas
domésticas y de propiedad.
Con respecto al
matrimonio, la sharia prohíbe rechazar este sacramento. Si bien la poligamía es
aceptada, existen ciertas condiciones. Por ejemplo, el hombre no puede casarse
con dos hermanas, ni tampoco con una mujer y su tía.
Todo lo concerniente al
«contacto íntimo» está prácticamente prohíbido. Tanto el hombre como
la mujer no pueden contar a la gente lo que pasa entre ellos, entre otros
tantos impedimentos. No está permitido que la mujer gaste del dinero de su
marido sin permiso, y tampoco puede pedirle a un hombre que se divorcie para
casarse con ella.
A diferencia de otras
religiones, en el mundo musulmán la religión es la columna vertebral de toda
sociedad. Por eso, muchos musulmanes consideran que los líderes religiosos
deberían influir en los asuntos políticos.
Los derechos de la mujer,
según la sharia
El rol de la mujer dentro
del mundo musulmán ha sido, históricamente, un tema controversial a los ojos de
occidente. La sharia presenta varias restricciones para la mujer quien, por
ejemplo, debe esconder su belleza de los que no son su Máharim, que serían
aquellas personas entre las que el matrimonio sería ilegítimo por cuestiones de
parentesco. De la misma manera, no puede saludar a los hombres que no son
Máharim, ni quedarse sola con un extraño.
La mujer musulmana, según
la sharia, sólo puede casarse con un hombre musulmán, y con el permiso de su
protector actual. Una vez que contrajo matrimonio, su protector pasa a ser su
esposo. Los hombres, en tanto, están habilitados a tener más de una mujer.
En caso de querer
divorciarse, la mujer debe contar con el consentimiento de su marido y, al
mismo tiempo, pagarle la dote. Si llega a cometer adulterio, se enfrenta a la
muerte por azotamiento o lapidación.
De acuerdo a lo
establecido por la ley islámica, la mujer musulmana está sujeta a castigo
después del testimonio de cuatro hombres justos, o tres hombres justos y dos
mujeres justas.
Sin embargo, la palabra
femenina no tiene valor ante el tribunal. Los crímenes que establece la sharia,
como la homosexualidad, el adulterio, beber alcohol, y combatir contra el
régimen islámico, sólo pueden ser probados por los hombres. Si una mujer
presenció una violación o un robo, no tiene derecho a atestiguar. En caso de
hacerlo, será sometida a 80 latigazos.
La belleza y la
vestimenta también es una cuestión a tener en cuenta a la hora de seguir la
sharia. En este sentido, se prohíbe el oro para los hombres, así como quitarse
las canas y pintarlas de negro.
Tampoco están aceptados
los tatuajes ni utilizar ropa pegada al cuerpo o de color transparente, entre
otras tantas prohibiciones.
Castigos severos
En Occidente se suele
rechazar cierta parte de la cultura musulmana por la radicalización de algunas
de sus normas. En la sharia hay categorías de delitos. Están los conocidos como
los castigos Hadd, que son aquellos que caen bajo la discresión de un juez; y
también están los que son resueltos por medio de una medida «toca y
daca» (tit-for-tat, es decir, dinero que se le paga a la familia de una
víctima por asesinato).
Los delitos hadd son
cinco: relaciones sexuales ilegales (relaciones sexuales fuera del matrimonio y
el adulterio), acusaciones falsas de relaciones sexuales ilícitas, el consumo
de vino (a veces ampliado para incluir todo el consumo de alcohol), el robo y
el robo a mano armada.
Los castigos que se
suelen aplicar a este tipo de delitos van desde la flagelación, la amputación,
el exilio o ejecución. Medidas que suelen tomar una importante atención en los
medios. Sobre todo los occidentales.
Algunos países, como
Arabia Saudita, afirman vivir bajo la sharia pura y hacer cumplir las sanciones
por delitos Hadd. En otros, como Pakistán, las sanciones no se han aplicado. La
mayoría de los países de Medio Oriente, como Jordania, Egipto, Líbano y Siria,
no han adoptado ofensas Hadd como parte de sus leyes estatales.
A partir de los
mandamientos de la sharia también se han registrado crímenes de honor. Es
decir, aquellos homicidios cometidos en represalia por deshonrar a la familia
de uno. La ONU estima que miles de mujeres son asesinadas cada año en el nombre
del honor de la familia.
La mutilación genital
femenina, los matrimonios de niños y adolescentes, la poligamia, y las reglas
de herencia sexistas, también despiertan una fuerte controversia en el mundo.
Existen penas radicales
también para aquellos que optan por convertirse a otra religión. Los más
extremistas proponen para éstos directamente la pena de muerte.
El Estado Islámico desde
su nacimiento ha venido aplicando, sin excepeción, estos castigos Hadd ante
cualquier alteración que pueda sufrir la sharia en las zonas que son
controladas por el grupo yihadista.
¿El Estado Islámico,
respeta la sharia?
Si bien este grupo
extremista desde sus inicios ha buscado la imposición de la sharia en su
expresión más rígida, muchos de sus actos han recibido el rechazo no sólo de
occidente, sino también del mundo muslmán. Incluso hasta se ha puesto en duda
si realmente el ISIS respeta la ley islámica.
«El asesinato de
inocentes, musulmanes o no musulmanes, por ciertos grupos como el Estado
Islámico bajo el pretexto de imponer una consideración confesional repugnante
es un acto criminal y viola la sharia», indicó la Unión Mundial de Ulemás
Musulamnes (teólogos del islam), a través del influyente predicador qatarí
Youssef Al Qaradaoui.
Wahab Raofi, analista y
asistente de la OTAN, pidió a los intelectuales moderados del islam, condenar
las matanzas de musulmanes y no musulmanes. «Tristemente, yihad se ha
convertido en un eufemismo de genocidio», apuntó.
Raofi escribió esta
opinión en Global Post, portal para el que colaboraba el propio James Foley,
una de las víctimas que fue decapitada por el Estado Islámico.
En sintonía con estas
consideraciones, Naciones Unidas ha acusado a ISIS de estar llevando adelante
una «limpieza étnica y religiosa».