Aunque el grupo terrorista acusó a Israel, la muerte del comandante Samir Kuntar fue reivindicada por el Ejército Libre Sirio. El panorama de la lucha contra el yihadismo en el Golán y el complicado frente político libanés.
Aunque el grupo terrorista acusó a Israel, la muerte del comandante Samir Kuntar fue reivindicada por el Ejército Libre Sirio. El panorama de la lucha contra el yihadismo en el Golán y el complicado frente político libanés.
La insurrección del grupo islamista nigeriano Boko Haram impide que más de un millón de niños vayan a la escuela, denunció ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Los recientes ataques terroristas en París reflejan el surgimiento de una nueva generación de yihadistas que difumina la línea divisoria entre el crimen organizado y el extremismo islamista, utilizando habilidades perfeccionadas en la infracción de la ley al servicio del radicalismo violento.
No les interesa ni el arte ni el conocimiento, solo la posesión. Y la posesión tiene un valor. Esa lógica es la que está detrás del tráfico de antigüedades u obras de arte del Medio Oriente. Quizás hoy no haya en el mundo un lugar tan jaqueado por mercaderes del arte como Irak, Libia o Siria. El mercader puede llevar gente desde Turquía a Grecia u obras de arte que terminan financiando el Estado Islámico. Más todavía: coleccionistas privados de arte encargan piezas exclusivas al Estado Islámico y los yihadistas venden hasta trozos de ciudades históricas destruidas por las hordas con banderas negras.