A pesar de las sanciones financieras de Occidente, casas de cambio en Irak, Siria y Turquía canalizan millones de dólares al día hacia y desde los territorios conducidos por el grupo terrorista.
A pesar de las sanciones financieras de Occidente, casas de cambio en Irak, Siria y Turquía canalizan millones de dólares al día hacia y desde los territorios conducidos por el grupo terrorista.
Umberto Eco fue un escritor y un intelectual con impronta global. Con motivo de su fallecimiento, el último 19 de febrero, me gustaría, a modo de homenaje, hacer una breve mención sobre sus pensamientos relacionados con mi campo de investigación: el intercambio entre Occidente e Islam (con mayúscula, el mundo musulmán), y el fenómeno del extremismo islámico contemporáneo.
Las principales fuentes de financiación con las que el EI mantiene su maquinaria bélica, se encuentra severamente dañada. Tal vez el dato que pone de relieve la gravedad de la situación financiera del EI es el cambio sustancial en el régimen de castigos impuesto en Mosul. En la tercera ciudad de Irak, los detenidos por la policía religiosa pueden evitar las fustigaciones pagando una multa en dólares. En Faluya, los familiares pueden obtener la libertad de un prisionero pagando 500 dólares, y salir de la ciudad entregando a los terroristas 1.000 dólares.
«El líder supremo, Alí Jamenei, selecciona a quienes se postulan para la presidencia. Los moderados son rechazados por sistema. Sólo a los menos moderados de entre los moderados, aquéllos que no provocarán demasiados ardores de estómago a Jamenei si ganan, se les permite presentarse. Los candidatos liberales y de izquierdas son rechazados categóricamente»
«Cualquiera que logre presentarse a la elección para formar parte de la Asamblea de Expertos será seleccionado por el líder supremo. Y cada uno de ellos será un teólogo islámico. Eso es lo que es la Asamblea de Expertos: una institución teocrática de teólogos islámicos»