Halkin debe su nombre, Hilel, a un sabio judío nacido en Babilonia en el siglo I antes de la era común, famoso por estudiar incansablemente la Torá y, sobre todo, por su empeño en interpretarla, por desentrañar sus sentidos múltiples. Un nombre puede ser una herencia pesada y Halkin, hijo, además, de un profesor de historia judía y nieto de un rabino, emigró de su Nueva York natal a Israel para dedicarse a estudiar y escribir sobre judaísmo y sionismo en diversas publicaciones estadounidenses e israelíes. Hilel Halkin es autor, además, de unos cuantos libros sobre el tema que hicieron ruido y levantaron polvareda en los ambientes intelectuales de ambos países.