La última gran predicción de Albert Einstein sobre el universo puede estar a punto de confirmarse. Esa al menos es la sensación entre buena parte de la comunidad científica especializada en ondas gravitacionales, curvas en el espacio-tiempo generadas por los fenómenos más violentos del cosmos. Su existencia es una consecuencia natural de la teoría general de la relatividad y así lo explicó Einstein en 1916. Un siglo después, nadie ha conseguido demostrar que tenía razón (ni tampoco lo contrario). Hoy, a partir de las 16.30, hora peninsular española, varias ruedas de prensa simultáneas en Estados Unidos, España e Italia anuncia que los investigadores están cerca de este descubrimiento, aunque los detalles no se sabrán hasta entonces.
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