A mediados de la década de 1940, Bella Chagall, esposa del conocido pintor de origen bielorruso, decide servirse de la escritura para regresar a su pasado; el pasado de tantos que como ella han tenido que abandonar su casa precipitadamente. El libro habla de los muchos exilios: el de su ciudad natal Vitebsk, invadida por el Ejército nazi; el de su niñez, sus seres queridos y la vida como solía ser, borrados. “Mi antiguo hogar ya no existe. Todo se ha desvanecido. Incluso ha muerto”, escribe en el prólogo de Velas Encendidas, traducido al español por Rhoda Henelde y Jacob Abecasís y publicado por Mishkin Ediciones.