El violento ocurrido anteayer en la frontera entre Egipto e Israel encendió varias luces de alerta en Medio Oriente. A los israelíes, les confirmó que enfrentan una seria amenaza a su seguridad. Y al flamante presidente egipcio, Mohammed Morsi, le demostró que la jihad global no perdona siquiera a un elegido de los Hermanos Musulmanes.