Un informe revela que Hezbolá evaluó destruir una represa para frenar una eventual ofensiva israelí, aun sabiendo que la explosión podría provocar una catástrofe humanitaria y poner en riesgo a miles de civiles. El caso expone la disposición de la organización a utilizar infraestructuras críticas como parte de su estrategia militar, sin considerar las graves consecuencias para la población.